Aprueba Tus Exámenes Sin Ansiedad

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Ya tienes la fecha del examen y quedan pocos días para prepararte. Has estudiado, pero no estás seguro de los resultados. Empiezas a preocuparte bastante, tal vez demasiado… la ansiedad te ha invadido y no debes permitirle tomar la llave que te abra la puerta al vacío.

Para empezar, has de saber que millones de estudiantes sufren la temida ansiedad antes de los exámenes. Es normal; le sucede a la mayoría de la personas en esos momentos cruciales, pero no es difícil de manejar ni de erradicar. Solo debes tener en cuenta una serie de pasos que te ayudarán a eliminarla rápidamente y obtener los resultados que esperas en todos tus exámenes.

Si bien la ansiedad puede manifestarse antes del examen o, lo que es peor, durante el desarrollo del mismo, es preferible llevar adelante ciertas acciones que te aseguren que ansiedad sea solo una palabra en el diccionario, jamás presente en tu vida.

Si experimentas bloqueos de memoria y no recuerdas fragmentos de temas que tienes por “sabidos” tras haberlos estudiado bastante, si experimentas reacciones físicas tales como pulso acelerado, falta de aire al respirar, transpiración excesiva y falta de concentración, es muy probable que la ansiedad se esté ocupando de hacerte pasar un mal rato.

Por lo tanto, si esto sucede antes del examen, es preciso que te ocupes de aquellas cosas que sí puedes controlar, tales como la respiración o la concentración. Las  cosas externas, tales como las preguntas que te harán, los temas sobre los que te tocará escribir o  el desempeño de otros estudiantes, son factores en los que tú no tienes control alguno.

Por lo tanto, ante este panorama –bastante complicado por cierto– lo que debes hacer en primer lugar es prepararte con tiempo. Cierto es que la principal causa de la ansiedad antes de un examen es la falta de preparación. Establece una rutina, un plan de estudio para al menos tres semanas antes del examen. Esto evitará las famosas acumulaciones de material para estudiar qué enloquecen a tantos estudiantes en el último momento.

Prepararse con tiempo implica también dormir bien, mantener una rutina de sueño normal y suficiente para tus necesidades físicas y mentales, evitando así el estrés, padre de la ansiedad. Levantarte e irte a la cama en base a horarios preestablecidos es una buena forma de no tener sorpresas y lograr que el cerebro y el cuerpo funcionen correctamente. Aquellos estudiantes que tienen un patrón de sueño regular han demostrado tener desempeños mejores en un treinta por ciento sobre aquellos que se acuestan tarde o se levantan muy temprano a estudiar.

Por otra parte, es buena idea para muchos estudiantes no tocar el material de estudio del examen la noche anterior al “gran día” porque puede incrementar sus niveles de ansiedad. Sin embargo, hay quienes que, por el contrario, pueden llegar a un estado fatal de ansiedad si no estudian esa noche, por lo que es aconsejable repasar solo los temas principales, sin entrar en muchos detalles.

Como ves, hay varias maneras de evitar que la ansiedad te domine. Pero siempre recuerda que tu mente es muy poderosa, y si a su fuerza le sumas tu voluntad, podrás derrotar la ansiedad con escasas armas. Eso, seguro. ¿Cómo llevaste tú la ansiedad en los últimos exámenes?

Esta entrada fue publicada Exámenes.


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