¿Qué Es Eso De La Asertividad?

ASERTIVIDAD

La asertividad nos da capacidad para expresarnos de forma honesta, directa y respetuosa, es la expresión a través de la cual establecemos nuestros propios derechos e intereses sin pasar a llevar los de los demás.

Sirve de ayuda en las situaciones en que tenemos que defendernos, para mejorar nuestras habilidades sociales y nos hace elevar nuestra autoestima al sentir que nos respetamos y sabemos poner límites. Una persona asertiva decide lo que quiere hacer y se mueve para conseguirlo. Se arriesgará y se equivocará. Aprenderá de sus errores, y sabrá recuperarse e intentarlo de nuevo.

¿Porque somos poco asertivos?

Desde pequeños nos han enseñado a cumplir una serie de normas y valores, muchas veces nuestros comportamientos asertivos fueron castigados y si no fue así, tampoco fueron reforzados, por tanto dejamos de valorarlos y aplicarlos.

Se nos premiaban las conductas sumisas y de obediencia y nos llegaban mensajes como estos:

“Los niños buenos no responden a sus padres”.

“Interrumpir es de mala educación”.

“Si no eres fuerte los demás se aprovecharán de ti”.

“Hay que adaptarse a los demás, si no es posible arriesgarnos a perder una amistad”.

¿Cómo podemos ser más asertivos?

Ser asertivo no significa querer llevar siempre la razón, sino expresar nuestras opiniones y puntos de vista, sean estos correctos o no. Todos tenemos derecho a equivocarnos.

Tan negativo es gritar y ser agresivos para hacernos oír, que callar lo que pensamos por no herir a los demás.

El primer paso para cambiar los comportamientos no asertivos es identificarlos con claridad. Piensa en una situación en la que sientas que no has actuado asertivamente. Esta puede estar relacionada con tu trabajo o con tu vida privada y hazte  las siguientes preguntas:

¿Cuál es la situación?

¿Cuál ha sido mi reacción?

¿Cuál sería una reacción asertiva?

Una forma para diferenciar asertividad, no-asertividad y agresión es prestar atención al lenguaje verbal utilizado. Ciertas palabras tienden a asociarse con cada estilo.

Palabras no asertivas incluyen calificativos como: “Tal vez”, “Yo creo”, “Me pregunto si tú podrías”, “Te molestaría mucho”, rellenos: “Uh”, “Bueno”, “Tú sabes”, “Y”, “Este”, “Eh” o negaciones: “No es tan importante”, “No te preocupes”.

Cuando no somos asertivos hay una tendencia a interiorizar los sentimientos y tensiones, experimentamos emociones tales como miedo, ansiedad, culpa, o nerviosismo.

Las palabras agresivas incluyen amenazas, “Es mejor que”, “Escucha bien lo que te digo”, “Tienes que hacerlo porque yo lo digo”, humillaciones: “Vamos eres tonto”…, “Tú debes estar bromeando”, comentarios como, “Debes”, “Malo” y términos sexistas o racistas.

En la respuesta agresiva, la tensión se saca fuera. Este sentimiento provoca la rabia o una explosión de ira donde decimos insultos que luego nos hacen sentir muy mal.

Las palabras asertivas hablan de cómo me siento yo: “Yo pienso”, “Yo siento”, “Yo quiero”, palabras de colaboración, “Vamos a ver”, “Cómo podemos resolver esto” o demostraciones de interés, “¿Qué piensas tú?”, “¿Como lo ves?”.

En contraste con estos dos estilos de respuesta, una persona que responde asertivamente se da cuenta y maneja sus propios sentimientos a medida que éstos aparecen, sin negar su propio derecho a sentir y expresar tal o cual emoción o no expresándolas si esto va contra los intereses del otro. La tensión se mantiene dentro de un nivel normal y constructivo.

Actuar asertivamente te  sirve de ayuda en situaciones en las que  estás ansiosa/o respecto a cómo defender tus intereses.

Y recuerda, la asertividad se contagia gracias a las neuronas espejo, copiamos los comportamientos de los demás.

Esta entrada fue publicada Relaciones.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>