Que La Ansiedad No Te Impida Ir A Tu Próxima Fiesta

fobia-social

A menudo el trastorno de ansiedad suele ir acompañado de otros síntomas como pueden ser fobias u  obsesiones. La causa siempre es el temor. El miedo paralizante que, en ocasiones, llega a ser un verdadero impedimento para las relaciones sociales, provoca un severo aislamiento que desvirtúa aún más la percepción de la persona afectada.

El mejor amigo de Rodrigo le ha invitado a una fiesta en casa de alguien que ha conocido. Pero lo que debería constituir la perspectiva de pasarlo bien y conocer gente nueva, para él supone un tormento. Inmediatamente antes de rechazar la invitación, han pasado por su cabeza toda una serie de pensamientos del tipo “seguro que me comporto como un tonto”, “si voy haré el ridículo”, “soy un aburrido, no tengo nada que decir”, “todo el mundo se dará cuenta de lo nervioso que estoy y se reirá de mí”, “las mujeres no me encontrarán ningún atractivo”…

Rodrigo tiene síntomas de padecer fobia social. Su trastorno le lleva a interpretar la realidad de otra forma y lo que hace es proyectar en los demás el rechazo que siente hacia sí mismo. En su interior cree que no merece disfrutar como los demás en esa fiesta, aunque sea exactamente igual que ellos.

Si fuésemos el amigo de Rodrigo, le haríamos ver que no debe pensar de forma extrema: las personas no son excelentes por completo o un desastre total, del mismo modo que una experiencia determinada no define todas las demás. Se puede estar equivocado, meter la pata o pasar unos minutos de vergüenza sin necesidad de que ello nos cause ansiedad. También le diríamos que intente fijarse en las aptitudes positivas que tiene con mayor intensidad que en las negativas. Y no nos vale que diga que no tiene ninguna, eso es trampa.

Por otra parte, Rodrigo tiene que fijarse en que no puede saber lo que piensan los otros ni anticipar lo que ocurrirá, puesto que no tiene poderes de adivinación y no vale la pena preocuparse por sucesos irreales. Además, gracias a que su terapeuta le dijo que este tipo de trastorno tiene un pronóstico muy bueno mediante el tratamiento adecuado, ha estado acudiendo a una terapia de grupo, donde ha tenido ocasión de constatar que no está solo, que a otras personas les ocurre lo mismo. En las sesiones ha aprendido a dejar de ver este tipo de situaciones como potencialmente peligrosas. Por eso ahora, antes de precipitarse, intenta hacer valer sus recursos.

Rodrigo pone a trabajar su mente y se imagina en la fiesta hablando con los demás, mirando de frente a sus interlocutores, sonriendo, riendo abiertamente, entablando conversación sin preocuparse por su aspecto o por su forma de comer o beber. Se ve tranquilo, relajado y alegre, divertido y confiado…  O sencillamente callado, sin tener que hacer o decir nada especial, pero seguro de que todo irá bien, porque descarta de su mente situaciones pasadas que le incomodaron y decide darse otra oportunidad.

Ahora Rodrigo acepta esa invitación, porque sabe que, además de un excelente amigo, tiene todo el derecho del mundo a compartir momentos agradables con los demás. Al igual que Rodrigo, tu puedes conseguir lo mismo y crear la vida social que siempre quisiste tener. En la mayoría de ocasiones tus medios están muy lejos de hacerse realidad y si nos damos la oportunidad de salir y ponernos a prueba, podemos llevarnos una grata sorpresa. Recuerda, la gente siempre está mucho más preocupada de lo que puedas pensar de ella como para fijarse en lo demás. Tenlo en mente y las te será mucho más fácil acudir a tu próxima fiesta.

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