¿Te Preocupa Hacerle Daño A Un Ser Querido? Entonces Lee Esto

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María lleva años cuidando a su madre enferma, un día, mientras la está vistiendo ve en la mesilla unas tijeras y le viene un pensamiento: “¿Y si le clavara las tijeras?” El miedo empieza a apoderarse de ella y cree que se está volviendo loca.

Juan tiene a su esposa en silla de ruedas, un día cualquiera mientras están cruzando una calle le asalta el pensamiento de empujarla contra los coches. Se pregunta: “¿Y si pierdo el control?”, “¿Sería capaz de hacer esto?”

Eva acaba de ser madre, está siempre muy preocupada de su hijo. Un día, sin saber porqué mientras está bañándolo, le pasa la idea por la cabeza de ahogar al niño. La idea la aterra y empieza a preguntarse: “¿Me estaré volviendo loca?”, “¿Cómo se me pueden pasar estas ideas por la cabeza?”

Estos son solo unos cuantos ejemplos de situaciones donde podemos imaginarnos a nosotros mismos realizando actos horribles. Es como si nos viéramos haciéndolo.

Esto activa todas nuestras alarmas, ya que no solo lo hemos pensado sino que nos hemos visto haciéndolo. Comenzamos a entrar en un bucle en el cual nos imaginamos haciendo daño a otras personas y perdiendo el control. Nos asustamos de nosotros mismos y de lo que pensamos que podríamos llegar a hacer.

Este estado de tensión y preocupación constante por lo que uno puede llagar a hacer acaba desgastando muchísimo, generando unos sentimientos de culpabilidad muy grandes. Empiezas a preguntarte: “¿Seré una mala personas?” debo serlo si pienso de esta manera.

Nada de eso, todo lo contrario, tratas de hacer las cosas lo mejor posible. Es cuando sientes que la responsabilidad ante una situación es mayor que la seguridad que tienes en ti mismo cuando tu mente te distrae con estos pensamientos. En los periodos en los que te encuentras con más ansiedad o preocupación es más probable que aparezcan estas ideas con mayor frecuencia e intensidad.

Pero tranquilo, las fobias de impulsión (que así se llaman) son pensamientos recurrentes, pero tú en todo momento eres consciente de qué es correcto y que no. NUNCA se llevan a cabo; es decir, son muy desagradables, asustan, pero nunca dan lugar a conductas agresivas, se quedan sólo en pensamientos.

Como ya te explicado en otros artículos, huir de la situación solo provoca más miedo.

Intenta darle información a tu cerebro diciéndote a ti mismo: “Estoy teniendo un pensamiento sin sentido, es producto de mi ansiedad, pero nunca lo llevaré a cabo”

En cuanto te asalten esos pensamientos, imagina que estás en una sala de cine, proyecta esa idea desagradable como si fuera una película. En cuanto veas las primeras imágenes, ponle un fondo de música de circo, y observa lo que pasa.

Vuelve a pensar en el pensamiento que te angustia. ¿Qué sensación te produce ahora?

Seguro que ha bajado el nivel de miedo. Siempre que te asalten pensamientos de hacer daño a alguien, utiliza este ejercicio. Recuerda que evadir la situación temida, hace que el miedo se vuelva más grande. Si lo enfrentas, poco a poco tu seguridad aumentará e iras perdiendo el miedo.

Esta entrada fue publicada Relaciones, Salud.


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