Que Es La Ansiedad


"De repente siento como un nudo en el estomago, un sudor frío recorre mi frente y el corazón me empieza a latir más y más de prisa... me falta el aire, no puedo respirar… creo que voy a morir.” Nunca antes me había ocurrido una cosa así. “Algo no está bien”,  “Que me está pasando” “¿Sera que me está  dando un infarto? ¿Tal vez sea un derrame cerebral o puede ser un tumor?”

Este es el relato de una persona que ha tenido su primer ataque de Ansiedad. Desde ese día su vida ha cambiado dramáticamente. Le da miedo ir a sitios cerrados o con aglomeraciones, viajar, quedar con los amigos, incluso para salir de casa tiene que hacer un gran esfuerzo. Su marido es muy paciente con ella, pero está empezando a perder los nervios y solo quiere que vuelva a ser la misma de antes. Le cuesta  creer que esa persona tan segura de sí misma con la que se casó se haya convertido de repente, sin ninguna razón  aparente, en una penosa insegura y llena de miedos.

Me gustaría que supieses, que la ansiedad no es una enfermedad, si no tuviésemos ansiedad, no podríamos sobrevivir, es la encargada de alertarnos de peligros reales y nos permite sentir miedo ante una amenaza.

Hace miles años, cuando vivíamos en las cavernas, mujeres y hombres se enfrentaban a diario con peligros de vida o muerte. Un cazador podía toparse de improviso con un león hambriento y su supervivencia y la de toda su familia dependía de lo rápido que fuera capaz de reaccionar. Es en este escenario cuando se dispara la ansiedad como mecanismo de defensa. Nuestro cazador tiene ahora dos opciones, luchar o salir corriendo y para cualquiera de las dos respuestas, necesita un aporte extra de energía. Luchar contra el león… el miedo dispara su respuesta de ansiedad y le da más energía y fuerza para luchar. Huir lo más rápido posible… el miedo dispara su respuesta de ansiedad dándole más energía para correr más rápido y poder  saltar más alto de lo que normalmente sería capaz. Es entonces cuando en el organismo se producen drásticos cambios como:

•Los músculos se tensan para poder huir o atacar.

•La respiración se acelera para aportar más oxígeno al organismo.

•El corazón late rápidamente para mandar más sangre a los músculos, permitiéndoles trabajar a pleno rendimiento.

•Si estamos haciendo la digestión, la sangre deja a un lado esta tarea y se dirige hacia los músculos. (De ahí el que sintamos un "nudo en el estómago")

•Dejamos lo que estábamos haciendo o pensando y prestamos atención a la amenaza.

Todo sucede de forma rápida e instintiva y cuando se pasa el susto, el organismo recupera su equilibrio normal. El problema aparece cuando no hay un peligro real y  toda esa energía extra no se libera de nuestro cuerpo, se va acumulando y empiezan los mareos, falta de aire y esos pensamientos intrusivos que nos inquietan y no nos permiten disfrutar de la vida.

 


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